La Diablada Pillareña es una fiesta popular

5da97655c428de9ce5c8e21dffbdfc89Entre el 1 al 6 de enero de cada año, la ciudad tungurahuense de Píllaro celebra la Diablada Pillareña fiesta en la que intervienen diversos grupos de personas pertenecientes a diferentes comunidades o barrios, así como también de las parroquias rurales.

Para la Diablada Pillareña no hay vísperas, ni priostes, y se organiza con mucha anticipación. Sus principales personajes son los diablos, entre otros, los cuales son hombres que visten atuendos especiales.
Su vestimenta consta de ropa hecha con satín multicolor acompañada de flecos que contrastan con el color del traje, en los cuales casi siempre predomina el rojo.

Muchos llevan capas con diferentes leyendas alusivas al demonio. En la parte superior de sus cabezas llevan una coronilla forrada de papel celofán, otros llevan pelucas hechas con pelaje de animales o de cabuya; aunque en la actualidad estos elementos han sido reemplazados por pelucas o sombreros.

Las máscaras son elaboradas artesanalmente con moldes a los que se les adhieren varias capas de papel cauché empapadas en engrudo y en donde destacan el color negro y rojo, además tienen cuernos y dientes de cabras, venados, corderos o toros. El alusivo disfraz se complementa con el acial o fuete, el ají o en muchos de los casos animales, ya sean vivos o disecados.

Tanto los diablos como el resto de disfrazados son acompañados por comparsas (patrones, guarichas y capariches). La simbología de sus atuendos y máscaras es muy rica y dan la impresión de ser una especie de necesidad por ser diferentes.

Las comparsas provienen de parroquias y caseríos del cantón Píllaro. A partir del mediodía se dirigen hacia el centro de la urbe, danzando al son de sanjuanitos, saltashpas, tonadas y pasacalles. El imaginario popular dice que quien viste de diablo debe hacerlo por 7 años consecutivos, para que no le sucedan cosas extrañas. Al igual que los conocidos siete pasos que forman parte del ritual de danzar como diablo.

No existen documentos que den fe de cuándo inició la mencionada festividad. En 1898, los indígenas iniciaron una hoguera en la Plaza de San Juan y en ella arrojaron todos los documentos que poseían el Cabildo, la Jefatura Política, las Comisarías y Juzgados. Valiosa información fue reducida a cenizas.

En 2009, esta festividad popular fue declarada Patrimonio Cultural Intangible por el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador.

Fuente: Diario PP El Verdadero (www.ppelverdadero.com.ec)