Argentina le dio el último adiós a Leonardo Favio

BUENOS AIRES, EFE.-

Cientos de admiradores, políticos, personalidades de la cultura y la farándula despidieron ayer al cineasta Leonardo Favio con flores y al ritmo de la marcha peronista en un cementerio de Buenos Aires, luego de un solemne homenaje en el Congreso argentino.

Los restos del realizador descansarán en el panteón de músicos del cementerio porteño de Chacarita, donde se congregaron varios cientos de seguidores del intérprete de Ella ya me olvidó, quien falleció el lunes en un hospital de la capital argentina, a los 74 años, víctima de una neumonía.

Favio, activo militante peronista, fue velado en un féretro envuelto en una bandera argentina con una rosa encima en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, por donde desfilaron miles de personas, incluida la presidenta Cristina Fernández, quien decretó tres días de duelo.

“Todas las películas las hizo bien, tenía mucha sabiduría. Porque él sufrió de chiquito, entonces sabía del sufrimiento de la gente”, explicaba ayer Enrique Varela, quien fue su ayudante durante quince años. “El peronismo, para él, era vivir la vida de Jesucristo. El peronismo tiene esa raíz de bondad, de dar a los pobres. Por eso él fue peronista”, agregó Varela.

En la despedida a Favio coincidieron ayer peronistas y opositores, como el presidente del Instituto Nacional Peronista, Lorenzo Pepe, y el exgobernador socialista Hermes Binner, junto a admiradores de su trabajo, tanto en la gran pantalla como en la música.

“Leonardo Favio me abrió la cabeza hacia la militancia dentro del arte, en este caso en el cine. Viendo sus películas en la escuela descubrí el peronismo. Para mí, es la persona más importante de la cultura de los últimos 50 años”, aseguraba Mauro Nieto, un oficinista de 36 años. Otros, como Jorge Pavese, se acercaron al Congreso para despedir a un artista completo. “Aparte de ser cantante, un gran peronista y un gran patriota ante todo”, dijo.

Fuad Jorge Jury, nombre verdadero del realizador, nació en Luján de Cuyo, en las afueras de Mendoza, en 1938, y tuvo una infancia marcada por la pobreza y una adolescencia complicada que incluso le llevó a la cárcel. Saltó a la fama por sus baladas, con éxitos como Fuiste mía un verano (1968) y su participación en el festival de la canción de Viña del Mar.

Nombrado embajador de la cultura argentina, Favio dirigió una decena de filmes, entre ellos, Nazareno Cruz y el Lobo, de 1975, la más taquillera de la historia del cine argentino. Se exilió en 1976, tras el golpe militar que dio paso a la última dictadura (1976-1983) y regresó al país en 1987, para retomar su carrera cinematográfica. Con Gatica, El Mono, la película sobre la vida del boxeador José María Gatica, estrenada en 1993, logró de nuevo el reconocimiento del público y la crítica, y ganó el Goya a la Mejor Película Extranjera.

Favio, quien en 1973 participó en la organización de un acto multitudinario de bienvenida al general Juan Domingo Perón tras su exilio, dirigió el documental Perón, sinfonía del sentimiento, que se rodó entre 1996 1999, sobre la historia del peronismo y la vida del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón (1895-1974).

Su última película, Aniceto, estrenada en el 2008, es una nueva versión de su cinta El romance del Aniceto y la Francisca (1967) y fue distinguida con el Cóndor de Plata de la crítica argentina. La enfermedad le impidió concluir el proyecto del filme Mantel de hule, según reveló Andrés Echeveste, director de arte y amigo del fallecido cineasta, quien relató que el guion de la película era “autobiográfico, sobre sus años del exilio”.

Datos
Cuando el féretro salió del Congreso en la tarde de ayer, varias personas, entre ellas admiradoras del cantante, entonaron la Marcha peronista y fragmentos de sus baladas.

El último trabajo que Favio realizó como cineasta fue el cortometraje La buena gente, uno de varios producidos por la Secretaría de Cultura para celebrar en el 2010 el bicentenario de la revolución que inició el camino a la independencia de Argentina.