Barack Obama dice que está más inspirado que nunca

CHICAGO (EE.UU.), AFP-EFE.-

El presidente Barack Obama alcanzó una histórica reelección el martes en Estados Unidos frente al republicano Mitt Romney con un triunfo que aseguró lo inspira más que nunca para superar los gigantescos retos que tendrá ante sí en su segundo mandato.

“Sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos lo mejor está aún por venir”, dijo el mandatario en un discurso en un centro de convenciones de Chicago ante miles de enardecidos seguidores, donde estuvo acompañado por su esposa Michelle y sus dos hijas.

“Ya sea que votaran por mí o no, los he escuchado. He aprendido de ustedes. Me hicieron un mejor presidente”, expresó Obama, de 51 años, quien volvió a hacer historia el martes al ser reelecto, cuatro años después de haberse convertido en el primer negro en llegar a la Casa Blanca.

Asegurando sentirse “más determinado y más inspirado que nunca”, lanzó un esperanzador discurso en el que tendió la mano a su rival republicano para “trabajar juntos”, luego de haberlo vencido en una ruda y reñida competencia que no se definió sino hasta el último momento.

“Creemos en una América generosa, compasiva y tolerante”, señaló Obama, un poco afónico, desde el centro de convenciones McCormick Place en Chicago, donde fue recibido al grito de “cuatro años más, cuatro años más, cuatro años más”.

“Creemos en una nación de inmigrantes”, agregó, ante una audiencia enardecida, que lo esperó durante horas ondeando banderines con los colores azul y rojo de la enseña del país y al compás incesante de la música.

Al conseguir la victoria tras un duro pulso con su rival republicano Mitt Romney, quien no logró imponerse pese a la debilidad económica en el país, Obama insistió en que los estadounidenses no están “tan divididos como sugieren los políticos”.

“Lo que hace que América sea excepcional es el convencimiento de que nuestro destino es compartido”.

Obama pronunció un discurso conciliador durante el que lanzó un mensaje de unidad a un país dividido y expresó su determinación de trabajar con la oposición durante los próximos cuatro años.

“Somos y seguiremos siendo los Estados Unidos de América”, afirmó el inquilino de la Casa Blanca, haciendo hincapié en la palabra “unidos”, en un mensaje que estuvo teñido de frases patrióticas como la de “somos el mejor país de la Tierra”.

Insistió también, durante uno de los momentos más emotivos de la velada, que lo que ayudó a EE.UU. a salir adelante en los momentos más negros de su historia fue la fe en “una familia estadounidense que triunfa o fracasa junta como una nación y como un pueblo”.

El suyo fue, además, un mensaje de agradecimiento: a los votantes que lo apoyaron, “al mejor equipo de campaña y los voluntarios de la historia política” y a su esposa Michelle, a quien dijo “amar más que nunca”.

También tuvo palabras cariñosas para sus hijas Sasha y Malia: “Estáis creciendo para convertiros en dos fuertes, inteligentes y guapas mujeres, como vuestra madre”, comentó sobre ellas.

Defendió además la entrega genuina y generosa de muchos en la política, aunque campañas como la que ahora acaban puedan parecer a veces una cosa menor e incluso ridícula.

“Las elecciones importan. No son una cosa nimia, sino algo grande”, afirmó, para recordar a continuación que la democracia que los estadounidenses dan por hecho no existe en muchos países donde luchan para poder hablar libremente de asuntos importantes.

El presidente se dirigió a las decenas de miles de eufóricos seguidores desde un escenario circular decorado en azul y rojo, con dos pantallas gigantes en los laterales y vistas a un enorme podio con las principales cadenas de televisión del país.

La retransmisión de algunos de los mensajes de cambio con los que llegó a la Casa Blanca en 2008 hizo que el público que lo arropó esta noche viviese explosiones periódicas de júbilo mientras esperaba pacientemente a que Obama apareciese en el escenario.

De su lado, en unas breves palabras en Boston, Massachusetts, donde fue gobernador, Romney reconoció su derrota una hora y media luego de conocerse los resultados, que dieron a Obama ganador con el voto popular y con más de 300 de los delegados del colegio electoral de 538 integrantes, que eligen al presidente.

“Este es un momento de grandes desafíos para Estados Unidos y rezo para que el presidente tenga éxito guiando a nuestra nación”, dijo el exitoso empresario mormón de 65 años, al cerrar una carrera llena de éxitos profesionales y de fracasos políticos.

El multimillonario Romney basó su campaña en criticar el balance económico de Obama, quien a su vez se erigió en defensor de la clase media.

En Times Square, uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York, miles de personas celebraron ruidosamente agitando banderas y cantando.

“Oh, Dios mío, estoy tan feliz”, dijo Jill Zaggo, un comediante de Broadway, añadiendo que “con Romney teníamos tanto miedo porque él iba a recortar todos los fondos para los artistas”.

La dura pelea entre Obama y Romney arrancó muy pareja al inicio de la velada electoral y el suspense solo se acabó hacia las 23:15 de la noche del martes, cuando las principales televisoras anunciaron el triunfo de Obama en la gran mayoría de los estados clave, lo que selló su reelección.

Obama, quien alcanzó la Casa Blanca en 2008 enarbolando un lema de esperanza y cambio, logró lo impensado: es apenas el segundo mandatario demócrata que logra un segundo mandato desde la Segunda Guerra Mundial, junto a Bill Clinton, y el primer presidente reelecto desde 1930 con una tasa de desempleo mayor al 7,2%.

Pero ahora el mandatario tiene por delante un catálogo de enormes retos, empezando por la necesidad de enterrar totalmente la crisis económica, resolver el déficit fiscal estadounidense, lograr la instauración de su gran reforma sanitaria y retirar a las tropas de Afganistán en 2014.

Una de sus promesas incumplidas ha sido la reforma migratoria, que no logró hacer avanzar en el Congreso, aunque se ganó simpatías entre los hispanos, la primera minoría del país con 52 millones de personas, al emitir una directiva en junio pasado que suspendió las deportaciones de jóvenes estudiantes sin papeles.

Obama insistió poco antes de las elecciones en que la reforma migratoria seguía siendo una de sus prioridades, pero para ello tendrá que sortear la oposición republicana, que el martes conservó su mayoría en la Cámara de Representantes, que renovaba sus 435 escaños.

En el Senado, donde estaban en juego un tercio de los escaños, los demócratas parecían retener su corta mayoría, pero eso podría no serle suficiente a Obama en el tema migratorio, muy polémico en este país donde viven más de 11 millones de indocumentados, la mayor parte de ellos hispanos.

Los hispanos dejaron en evidencia su fortaleza electoral al votar masivamente por la reelección del presidente Obama.

“Los latinos jugaron un papel clave en la configuración del paisaje político de la nación esta noche”, dijo en un comunicado Arturo Vargas, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO), una organización que había anticipado una participación récord de más de 12 millones de hispanos.

Además del voto hispano, el afroestadounidense, el voto de las mujeres y de los jóvenes volvieron a ser decisivos en la contienda, y le permitieron ganar a Obama el voto popular frente a Romney.

La elección presidencial fue el acontecimiento más tuiteado en la historia del país: más de 20 millones de mensajes enviados desde el principio de la jornada.

La jornada no estuvo exenta de algunas irregularidades, y en la madrugada del miércoles funcionarios electorales detuvieron el recuento de votos en Florida, único estado que no anunció resultados por la estrecha diferencia entre Obama y Romney, pero que ya no tendrá incidencia en el triunfo del mandatario.

El presidente, que volverá a la Casa Blanca la tarde del miércoles, comenzaba a ser felicitado por los líderes mundiales, como el presidente francés, Francois Hollande, el primer ministro británico, David Cameron, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente chino, Hu Jintao.