Ceremonias por nueva era en zona maya de Guatemala y México

GUATEMALA/MÉXICO.-

Cientos de personas se congregaron alrededor del fuego la madrugada de este viernes. Poco a poco, se acercaban y esperaban las indicaciones de sacerdotes y líderes espirituales mayas que quemaban ofrendas, para dar inicio a un nuevo ciclo del calendario maya, de 5.125 años.

“Así lo hicieron nuestros antepasados, y es de esta forma que daremos inicio a una nueva era esperando el nuevo sol”, dijo uno de los líderes, junto al fuego desde el cual se desprendía hacia el cielo una columna blanca del incienso lanzado a las llamas.

Desde la víspera, niños con sus padres y abuelos llegaron a las ruinas del parque arqueológico de Iximché, a 100 kilómetros oeste de la capital de Guatemala, para festejar con bailes y juegos el fin del ciclo de 5.125 años delineado en la Cuenta Larga del Calendario Maya, conocido como el 13er Baktun.

Sin embargo, ya en horas de la noche y madrugada, el tono de la celebración era reverente. Los líderes espirituales servirían como guías para que todos aquellos reunidos dejaran atrás el mal y se llenaran, según explicaron, de energías positivas para darle la bienvenida a una nueva era.

En canastos fueron sacando mirra y aventándola en la llama. Los sacerdotes se sentaron en los cuatros puntos cardinales conocidos como los “puntos del nagual”. Después de bailes, los creyentes se hincaron en cada una de las direcciones y siguieron la invocación de los guías espirituales.

“Aquí todos somos hermanos. Todos aquí somos hijos de la luna y del sol”, dijo el sacerdote.

La celebración era sencilla e íntima, evocando la época de la guerra civil que culminó en 1996, en la cual este tipo de celebraciones eran prohibidas y los sacerdotes perseguidos como parte de la política de tierra arrasada.

Artistas y políticos
Lejos de esta ceremonia, a 500 kilómetros en el departamento de Petén, miles de personas y artistas le dieron la bienvenida a la nueva era maya en un acto oficial en el cual participaron el presidente Otto Pérez Molina y la presidenta costarricense Laura Chinchilla.

En contraste con Iximché, el lugar más sagrado para indígenas kakchiqueles, los festejos en las ruinas en la selva del parque Tikkal fueron opulentos. Organizado por el Instituto Guatemalteco de Turismo, un escenario ubicado al lado de la pirámide con luces de colores y echaba humo. Una animadora, con un micrófono inalámbrico, invitaba a cada uno de los participantes.

De un lado al otro, bailarines ladinos vestidos como indígenas mayas, replicaron bailes milenarios para turistas que viajaron para presenciar la nueva era maya y despejar curiosidades sobre los rumores del fin del mundo.

La ceremonia le dio la bienvenida al 21 de diciembre, fecha conocida por la interpretación de que el calendario maya predispuso el fin del mundo.

Sin embargo, antropólogos y arqueólogos han rechazado esa idea.

Mayas de México
Casi al mismo tiempo, las hogueras ceremoniales se encendieron mientras el amanecer dejaba entrever los escalones de la pirámide principal de las ruinas de Chichén Itzá el viernes, marcando lo que muchos creen es la conclusión de un vasto ciclo de 5.125 años en el calendario maya.

Personas en todo el mundo habían interpretado el hito como el fin del mundo. Cientos de personas reunidas en la antigua ciudad maya, sin embargo, dijeron creer que marcó el nacimiento de una nueva y mejor era.

Nadie estaba del todo seguro a qué hora culminaría oficialmente el 13er baktún o ciclo en el calendario de los mayas el 21 de diciembre. Algunos pensaban que de antemano había terminado a la medianoche. Otros consideraron que era el amanecer del viernes en la zona maya. Algunos pensaban que sería después.

Una cosa fue evidente para muchos en el lugar: El mundo no llegó a su fin.

Fuente: Agencias