Detección precoz, la clave para la lucha contra el cáncer de próstata

MADRID, EFE.-

Entre los hombres el cáncer de próstata es el más frecuente y según los expertos se estima que 1 de cada diez desarrollará la enfermedad en el mundo en los próximos años, por eso en el día internacional una detección precoz es la clave para luchar contra la enfermedad.

La probabilidad de que un hombre desarrolle cáncer de próstata es de uno de cada seis varones (no importa la edad). Entre las regiones donde más se diagnóstica este tipo de cáncer está Norteamérica, seguida del Caribe que ocupa el quinto lugar y de Suramérica en la sexta posición.

La mayoría de los casos se detectan entre los 60 y los 80 años, pero este tipo de cáncer afecta cada vez más a varones jóvenes.

A los 52 años a Enric Barba le comunicaron que tenía un tumor en la próstata y afirma que es una enfermedad desconocida entre el público.
“Porque la mayoría de personas conocen los tratamientos de diagnóstico precoz para el cáncer de mama pero no así para el cáncer de próstata”, comentó.

Por eso los médicos aconsejan de la importancia de ir regularmente a las revisiones médicas, la lectura del antígeno, el PCA, y la exploración digital de la próstata son suficientes para un diagnóstico temprano. Recomiendan hacerlo a partir de los 45 años.

“Todo apunta a que los pacientes que se han realizado exploraciones rutinarias y que han sido diagnosticados de forma precoz, de cáncer de próstata, son pacientes que sobreviven más”, explicó Miguel Ángel López Costa, urólogo en el Hospital Quirón en Barcelona.

Es una enfermedad con un alto impacto psicológico para el paciente por las secuelas derivadas del tratamiento quirúrgico que es el más habitual.

Según Xavier García del Muro, del Instituto Oncológico Baselga, la cirugía genera cierto grado de incontinencia urinaria, impotencia sexual en una persona joven y con una vida activa “pueden ser muy limitantes”.

Por eso, los médicos trabajan en nuevas técnicas quirúrgicas cada vez menos invasivas y apuestan por fármacos paliativos de menor toxicidad para mejorar la calidad de vida de los pacientes.