Egipcios votan para elegir por primera vez a su presidente

 Reuters | El Cairo

 

Los egipcios hacían fila pacientemente el miércoles, deseosos de poder escoger por primera vez libremente a su presidente en unas elecciones en las que islamistas y laicos se enfrentan para ver quién sucederá al depuesto presidente Hosni Mubarak.

Sin sondeos fiables, no se sabe quién ganará la presidencia, pero los egipcios disfrutaban de la incertidumbre, después de 30 años de votaciones amañadas durante el mandato de Mubarak.

“Debemos demostrar que los tiempos cuando nos quedábamos en casa y alguien escogía por nosotros han acabado”, dijo Islam Mohamed, un entrenador de natación de 27 años que esperaba en un colegio electoral en El Cairo.

No hubo informaciones iniciales sobre sucesos violentos.

Las elecciones son un momento trascendental tras la revuelta popular que derrocó a Mubarak hace 15 meses.

Desde entonces, el Consejo Militar a cargo de una confusa transición política ha supervisado un referendo constitucional, unas elecciones parlamentarias y ahora unas para elegir a un presidente al que ha prometido entregar el poder el 1 de julio.

Los revolucionarios en la plaza Tahrir podrían mostrarse reticentes a confiar el futuro del país a islamistas o a políticos de la era Mubarak, pero éstos sí podrán apelar a muchos de los 50 millones de egipcios con derecho a voto que quieren una reforma con matices islámicos o una mano firme y experimentada que recupere la estabilidad y la seguridad.

El ganador afronta una enorme tarea de animar un panorama económico sombrío, así como tratar con un poder militar deseoso de mantener sus privilegios e influencia política.

El reparto de poderes entre el presidente, el Gobierno, el Parlamento, los jueces y los militares está pendiente, mientras se prolonga la disputa sobre quién debería elaborar la nueva Constitución.

Elección histórica
Muchos ciudadanos no sabían a quién votar aunque ya se dirigían a depositar la papeleta.

“Votaré hoy, pase lo que pase, es algo histórico, aunque no sé por quién votaré”, dijo Mahmoud Morsy, de 23 años, que luego añadió que posiblemente lo haría por el candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi, cuyo partido es el mayoritario en el Parlamento.

El país de 82 millones de habitantes celebró la jornada en un ambiente festivo y relajado, y muchos votantes hacían bromas sobre un día para el recuerdo.

“Levántate, Egipto”, decía un enorme titular en el diario popular Al Masry Al Youm, mientras que el estatal Al Gomhuria decía: “El presidente está en la urna, la clave está en la gente”.

El otro candidato favorito, el extitular de la Liga Arabe y exministro de Relaciones Exteriores Amr Moussa, de 75 años, hacía cola en un barrio de El Cairo. “Espero que elijan a un presidente que pueda dirigir de verdad a Egipto en este momento de crisis”, afirmó.

No se prevé que ninguno de los 12 candidatos obtenga más de la mitad de los votos y gane directamente en la primera vuelta el miércoles y jueves, por lo que se espera que haya una segunda entre los dos más votados el 16 y 17 de junio.

Los resultados oficiales de la primera ronda se anunciarán oficialmente el martes, pero podrían estar claros para el sábado.

“No he votado nunca antes en mi vida por un presidente así que la experiencia es bastante nueva y me hace sentir un ciudadano de este país”, dijo Ahmed Ali, estudiante de farmacia en Alejandría, la segunda ciudad de Egipto.

Occidente, temerosa de los islamistas, e Israel, inquieto porque Egipto es uno de los dos países árabes con los que tiene firmado un tratado de paz, siguen los comicios muy de cerca.

Además, muchos países vecinos en el golfo Pérsico están preocupados por quién dirigirá una potencia regional después de la marcha de Mubarak, que fue su aliado durante años. Las monarquías del Golfo han conseguido salir intactas hasta ahora de los levantamientos y conflictos de la Primavera Arabe.