‘El Cigala’, un errante que vive por la música

GUAYAQUIL.-

Viajero. En sus andanzas se convierte en un ciudadano nativo de cada rincón que visita. “Me siento parte del mundo, al estar viajando me siento como un pedazo de cada lugar”, responde Diego el Cigala al porqué no ponerse nostálgico cuando está lejos de su tierra, España; afirma que solo le viene la melancolía cuando pasa mucho tiempo afuera, como cuando está en giras, ahora en Cigala & Tango que lo direccionará a Guayaquil, en octubre.

Diego Ramón Jiménez, el nombre verdadero del artista, ha sabido armonizar sus orígenes flamencos con la rumba, el jazz, ritmos afrocubanos y recientemente con el tango. El ‘hechicero’ preparó bien su fórmula para encantar a Europa y a Latinoamérica. Esta última comprende mejor su música: “Aparte del idioma, de la lengua, creo que tiene que ver muchísimo a la hora de sentir las letras o de poder entenderlas”, cuenta el Cigala por vía telefónica, con esa voz ronca que lo caracteriza. Habla con pausas que mantienen, a quien oye al artista, en continuo suspenso.

En su gira evoca las melodías de Lágrimas negras (2003), el disco que le abrió las puertas a nivel mundial, y también de su última producción, Cigala & Tango, en la que rinde tributo a grandes intérpretes del género. A ese repertorio le añade sazón folclórica, canciones que guardan la cultura de varios pueblos latinoamericanos.

De sonrisa amplia y larga melena ensortijada, el cantaor no deja que las ondas sonoras de su éxito le den alas para volar muy alto. Así responde ante la inquietud de cómo maneja la fama: “Llevándola lo más natural posible, teniendo los pies en el suelo (…). La fama así como te puede levantar te puede destruir. Nunca he tenido problemas a la hora de firmar un autógrafo, una foto. Yo creo que el artista se debe a eso y nunca jamás, ni Dios quiera, a nadie he de negar una foto, un autógrafo, no va conmigo”. Incluso, dice riéndose, aquel apelativo que le han dado de Sinatra del Flamenco le parece exagerado.

El Cigala no esconde su fascinación por los boleros rancheros, en especial los de Javier Solís, por los ritmos peruanos y por la poesía de Atahualpa Yupanqui y de Martín Fierro. De alguna manera, esta miscelánea que lo apasiona será incorporada al nuevo álbum de estudio que lanzará en febrero del 2013. “Hay unas cuantas colaboraciones muy especiales y creo que va a gustar mucho”.

Jiménez tampoco oculta su admiración por el cine, al que se acercó directamente cuando le dio voz a Buzz Lightyear en la película animada Toy Story 3, versión español. “Soy cinéfilo. Tengo demasiado recelo por esos grandes actores que hacen esos maravillosos trabajos”, manifiesta el cantaor, amante del cocido madrileño y el ajiaco bogotano, de la comida japonesa y de la mexicana, esta última por el sabor picante, acorde con su atrevida personalidad.

Su respeto por el cine lo tiene hoy al margen de la gran pantalla; no se siente preparado aún, dice, pero volverá algún día. Mientras tanto, deja a los genios a cargo de esas sinfonías de ficción del séptimo arte.

De Guayaquil recuerda su calor increíble y su gente maravillosa, respetuosa, gustosa por el flamenco y con ganas de verlo. “Creo que para mí eso es lo más fundamental, el cariño del público que se merece todo mi respeto, todo mi amor. Esta vez espero dejar el recuerdo de un buen concierto en todas las retinas que lo vayan a ver”, dice.

Después de la narración de estas memorias se acuerda de algo: “Murió mi querida Chavela Vargas”. Relata que vio un especial que incluía una de las entrevistas que ella dio antes de fallecer. Al preguntársele qué canción le hacía llorar, la costarricense-mexicana había contestado: Las simples cosas, una melodía que también es especial para el cantaor. “Me emocioné muchísimo (…), me puse a llorar. Esos personajes no van a morir porque siempre su música estará. Esa gente debería vivir siempre”. De la última frase de su respuesta surge la interrogante “¿y usted?”. Su contestación es una risa sutil.

Su concierto

Diego el Cigala actuará en Guayaquil el próximo 11 de octubre, luego de cumplir presentaciones en Venezuela, Colombia y Argentina, entre otros países. El show se realizará a las 21:00 en el salón Los Presidentes del Centro de Convenciones Simón Bolívar.

Entradas: golden box $ 170 y top box $ 195. A la venta en Musicalísimo de Mall del Sol, Policentro y Village Plaza.

“Me siento parte del mundo. Al estar viajando, me siento como un pedazo de cada lugar”.
Diego ‘El Cigala’

Fuente: Diario El Universo