Emilia prestó 5 centavos para ir a su casa, a la que nunca llegó

José Fabián N. R., autor confeso del crimen, falleció al amanecer de ayer en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Regional de Turi, en Cuenca. Se presume un suicidio. Los otros dos procesados permanecen en un área especial hasta que se les designe su celda.

Emilia dejó una manualidad navideña a medio terminar sobre su pupitre, en el aula del sexto año de básica. Era viernes, después del mediodía, cuando abandonó el salón y olvidó llevárselo. Tenía que terminarlo porque quería llenarlo de caramelos y regalárselo a sus padres. La niña, de 10 años, salió de las instalaciones y caminó por las calles céntricas de Loja.

Seguía la misma ruta de todos los días para llegar a la parada del bus Sauces Norte que la llevaría de regreso a casa, en el proyecto habitacional Ciudad Alegría. Al poco tiempo se detuvo en la despensa cerca de la escuela y un tanto avergonzada, pero risueña, le pidió cinco centavos al tendero René Jiménez para completar el pasaje.

“Pero no le podré pagar mañana, el lunes le devuelvo”, le dijo. Emilia salió de la tienda. El momento quedó grabado por la cámara de seguridad del local. Vestida con el uniforme de educación física, un calentador azul y una camiseta blanca, y cargando su mochila de colores, continuó su camino. En el trayecto se le acercó un joven.

Ella lo conocía, era un profesor de bailoterapia, quien en ocasiones trabajaba con sus padres en animaciones infantiles, de modo que no se asustó y caminó a su lado. Cada paso que daban quedaba grabado por las cámaras de vigilancia de los locales comerciales. ¿Dónde se la llevaron? El individuo la llevó engañada hasta el estadio Federativo Reina del Cisne, donde él rentaba un espacio para dar clases de baile. Ahí la tuvo un par de horas y luego, con la complicidad de su primo taxista, Manuel A. R., la trasladó a un motel. En el sitio, Emilia fue violentada sexualmente, según reveló el comandante de la Policía, Ramiro Mantilla, avalado en las investigaciones. Una persona transexual habría fotografiado y grabado a la víctima.

Luego los individuos la llevaron al estadio y le quitaron la vida. El cuerpo de la niña fue ingresado nuevamente en el taxi y llevado hasta el kilómetro 6 de la vía Loja-Catamayo, donde la arrojaron a una quebrada de 400 metros. La carretera conduce a la parroquia Chuquiribamba. En tanto, en la ciudad se armaron decenas de grupos de búsqueda. Hasta los compañeros  de clases de la niña exigían que nadie se quedara de brazos cruzados.

Los policías, militares y civiles recorrían parques, bosques, casas abandonadas o en construcción, puentes, calles cercanas a la escuela, a la casa. No había un sector donde no se conociera de la desaparición de Emilia, donde no estuviera una foto con su rostro. No había día o noche para Ángel y Olga, los progenitores de la menor y sus familiares. “No desmayemos, si ven algo sospechoso avísennos, sigamos repartiendo hojas volantes.

No perdamos la esperanza aunque hayan pasado dos días”, pedía el domingo en la mañana el padre. Los lojanos respondían. Nunca abandonaron la causa. Pese al paso de las horas seguían organizándose cada mañana para distribuirse en brigadas de búsqueda. Emilia fue encontrada, pero no como se esperaba, a  las 12:00 del 19 de diciembre.

Desde Quito, el viceministro del Interior, Andrés de la Vega, confirmaba que los restos de la menor estaban en la quebrada en Catamayo. Su cuerpo había sido desmembrado e incinerado. Los agentes llegaron al sitio luego de que José Fabián N. R., el que aparecía en los vídeos con Emilia, fuera localizado en horas de la madrugada.

El joven confesó su participación en el delito y dónde había abandonado el cuerpo. Dos horas después, el padre de Emilia, desde el balcón de la Gobernación de Loja, le concedía el perdón al sospechoso. Pero ese no sería el único detenido. Más tarde cayó Manuel A.R., el primo de José, el del taxi, y esa misma noche, mientras se realizaban protestas de pedido de justicia, fue capturada una transexual identificada como Tania Yusibeth R.A. A todos los detenidos se les decomisaron sus artefactos electrónicos para comprobar si tenían vídeos, pues se presumía que pertenecían a una banda dedicada a la pornografía infantil.

“Yo era parte del grupo de baile de José Fabián. Él era muy amable, responsable, atento, por eso estamos tan sorprendidos con lo que ha hecho. Él vino el lunes a darnos clases y puso una música toda acelerada”, contó una habitante a la Cadena Ecotel. La madrugada del 20 de diciembre los tres quedaron detenidos. Los delitos que enfrentan son asesinato, violación y trata de personas. El cuerpo de Emilia, previamente analizado por peritos de Quito, fue entregado la tarde de ayer a sus padres y era velado en la capilla del colegio Las Marianitas.

Muerte de implicado Los tres apresados fueron trasladados a la 01:00 de ayer desde Loja hasta el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Regional de Turi, en Cuenca. A eso de las 05:00, los individuos llegaron y fueron ingresados a una celda de aseguramiento transitorio. Tan solo dos horas después, José N., el autor confeso del crimen, fue encontrado muerto.

El movimiento era intenso en horas de la mañana en el penal. Mientras policías se formaban para el cambio de turno, los oficiales de la misma institución ingresaban para investigar la muerte del  hombre cuyo alias era  ‘Chino’. El carro de la Fiscalía General del Estado salió a las 09:15 y trasladó el cuerpo al Centro Forense para las prácticas de rigor y determinar la causa de su muerte. Willian Calle, jefe del Distrito de Policía en Cuenca, fue el primero en romper el silencio.

Se presume que la persona se suicidó con su camiseta”. Casi al mediodía, Lizardo Martínez, coordinador Zonal 6 del Ministerio de Justicia, dijo que tras seguir todos los protocolos los tres aprehendidos fueron instalados en la celda número 12 del Centro de Detención Provisional (CDP). A las 06:15 de la mañana, el guardia de turno notificó que el detenido estaba muerto. Según Martínez, desde ese momento se tomó la decisión de aislar a las dos personas restantes. La representante de la cartera de Estado en la Zona 7, Ana Moser, explicó que los ciudadanos fueron llevados a Cuenca después de que en el Centro de Detención de Loja los internos enardecidos amenazaran con matar a los presuntos responsables. La ministra de Justicia, Rosana Alvarado, reiteró que los detenidos nunca llegaron a los pabellones generales puesto que están en etapa de investigación.

“Cuando ingresa una persona privada de la libertad se establece una celda temporal y luego se hace una reclasificación”. La cárcel de Turi tiene áreas específicas donde permanecen los detenidos mientras dura el proceso investigativo; luego se realiza un estudio para ubicarlos en un lugar en donde no haya riesgos y se monitorice su comportamiento, explicó. José Fabián Nero (a) ‘Chino’ llamó a su madre tras el ingreso en el centro de privación de la libertad.

La funcionaria admitió que estos actos suceden dentro de los centros de privación de libertad, no solo en Ecuador, sino en otros países. Puso como ejemplo Estados Unidos donde, según un estudio, la mayor parte de los suicidios se producen en las primeras 72 horas de detención. “Es frecuente este fenómeno en donde la angustia y la desesperación los lleva a tomar este tipo de decisiones, más en los casos de delitos sexuales. Suponemos que el arrepentimiento, si es que cabe, por el tipo de delitos, lleva a los detenidos a estas situaciones desesperadas”, consideró Alvarado.

FUENTE: DIARIO LA HORA

http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/judicial/1/emilia-presto-5-centavos-para-ir-a-su-casa-a-la-que-nunca-llego