En piscinas o en la ducha, no use lentes de contacto

BBCMUNDO.COM

Mucha gente desconoce que nadar o bañarse con lentes de contacto puede conducir a una infección grave y a pérdida de la vista, afirman los expertos.

El caso de una mujer que perdió la visión en un ojo tras haberse contagiado al nadar con lentes de contacto en la piscina de un hotel, pone de manifiesto los riesgos de este trastorno.

Jennie Hurst, una joven británica de 28 años, contrajo queratitis por Acanthamoeba, una rara y dolorosa infección causada cuando una ameba, que se encuentra en el agua de manera natural, irrumpe en la córnea del ojo.

La enfermedad causa sensibilidad extrema a la luz, la sensación de tener un objeto en el ojo, ojos llorosos, visión borrosa e inflamación del párpado. La joven tuvo que ser confinada a un cuarto oscuro durante tres meses.

La infección no es nueva y, aunque puede tener otras causas, desde los años 80 se la ha asociado con frecuencia al uso de estos lentes, porque la ameba es capaz de sobrevivir en el espacio entre el lente y el ojo. Por eso los expertos advierten sobre la necesidad de desinfectarlos con frecuencia y de retirarlos cuando el usuario nada o se baña.

Hurst perdió la visión en el ojo izquierdo y el daño que sufrió su córnea es permanente. La joven, que había estado utilizando lentes de contacto durante cinco años, fue a nadar al hotel donde se hospedaba durante un curso de entrenamiento laboral. “La ironía es que ni siquiera me gusta nadar, y solo di unas vueltas a la piscina”, señala Hurst.

“Los médicos especialistas estaban muy sorprendidos de que había ido a nadar con lentes, –añadió– y probablemente pensaron que era muy floja. Pero yo ni siquiera estaba consciente del problema y nunca pensé en quitármelos”.

Según la Asociación Británica de Lentes de Contacto en Reino Unido, hay casi cuatro millones de usuarios de lentes de contacto, lo cual representa el 7,5% de la población adulta del país.

Tal como manifiesta el doctor Parwez Hossain, especialista en Oftalmología que estuvo a cargo del tratamiento de Jenny Hurst en el Hospital General de Southampton, Inglaterra, “si una persona que utiliza lentes de contacto desarrolla una irritación en el ojo y sensibilidad a la luz y esto no se soluciona después de unas horas, es necesario que vean a un médico o a un óptico”.

“Si el trastorno dura más de 24 horas es necesario consultar a un especialista oftalmólogo”, añade el experto.