La Concordia recuerda fundación y siguen discordias y falta de obras

LA CONCORDIA.-

Sin cobertura de servicios básicos, con calles llenas de aguas servidas y escuelas que claman atención, hoy La Concordia celebra 52 años de fundación y 5 de haber sido elevada a cantón, en ese entonces de la provincia de Esmeraldas.

Pero, además de los problemas por la falta de servicios para los 42.924 habitantes (según el censo del 2010), los festejos también se ven empañados por la polémica que últimamente generó la erección de un monumento denominado A la raza y situado en el recién inaugurado parque central.

La estructura, que hasta ayer estaba cubierta con una lona negra, la integran cuatro esculturas femeninas. Tres de ellas, de color oscuro y que representan a una indígena, una negra y otra mestiza, sostienen una concha sobre la que está la figura de una mujer color perla.

Cuando se develó la obra, el 28 de septiembre, autoridades y dirigentes de Esmeraldas expresaron que era racista y advirtieron con enjuiciar a Walter Ocampo, alcalde de La Concordia. Él y Marco Alvarado, el autor, niegan que haya racismo.

Los problemas en esta localidad se remontan desde que La Concordia era un recinto sin límites definidos. La cantonización llegó el 31 de octubre del 2007, por aprobación del Congreso, que señaló que el nuevo cantón pasaba a ser de Esmeraldas. Ese día, parte de la población cerró la vía principal para expresar su desacuerdo. Querían que su tierra fuera la segunda ciudad de la también recién creada provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Tres días después, el presidente Rafael Correa anunció la reunión de firmas para convocar a una consulta y preguntar a los ciudadanos a qué provincia querían pertenecer, lo que se cumplió recién el 5 de febrero pasado, cuando los concordenses, en las urnas, decidieron ser parte de Santo Domingo.

Aunque la fundación y cantonización fueron en días distintos, el Municipio decidió unificar las fechas desde este año. Para el próximo mes no se contemplan actividades.

Y aunque hoy La Concordia está de fiesta, el alcalde anunció que no se hará el tradicional desfile “para evitar enfrentamientos”, mas se prevé la realización de otras actividades.

En tanto, la población demanda atención. En el cantón no hay agua potable y la que se distribuye por tubería sale de ocho pozos a los que solo se les aplica cloro. El propio departamento de Planificación del Municipio reconoce que el líquido no es apto para el consumo humano.

También hay quejas del sector educativo. La escuela Provincia de Esmeraldas requiere reparaciones. Su director, Jorge Loor, afirma que se han enviado solicitudes al Cabildo y lo que han recibido es la remodelación de la batería sanitaria, pero no en las bases de los pilares.

Fuente: Diario El Universo