La “memoria digital” del difunto, última moda para los funerales españoles

BARCELONA, EFE.-

Los “entierros personalizados” ganan cada vez más adeptos en España donde las empresas funerarias se las ingenian para sacar nuevos productos de todo tipo al mercado.

A los servicios de acompañamiento y organización de funerales se unen otras prestaciones para recordar al difunto de manera especial.

Este año la moda es la elaboración de una memoria digital, que, por unos 150 euros (unos 194 dólares), rastrea todos los perfiles y la información del difunto en las redes sociales y las recopila en una memoria usb para que los familiares tengan ese recuerdo de su allegado.

Este servicio incluye el borrado, si la familia lo desea, de la información del difunto en Internet, la cancelación de sus cuentas en las redes sociales o la comunicación del fallecimiento a sus contactos.

Otros recuerdos son joyas personalizadas gravadas con la huella dactilar del difunto, que cuesta unos 250 euros (324 dólares), o diamantes hechos con el carbono de las fibras capilares del fallecido, que se elaboran por unos 1.300 euros (1.686 dólares).

Una rosa, la “flor del recuerdo”, que se somete a un tratamiento biológico, sustituyendo la savia por glicerina, y permite mantener su belleza durante meses, es otro de los sofisticados servicios que pueden contratarse para recordar al ser querido.

Entre todas estas fórmula científicas de conservar el recuerdo de un familiar, destaca el servicio de depósito, conservación y custodia de muestras de tejidos y del ADN del difunto.

Por unos 250 euros, los familiares pueden preservar la información genética de su allegado y tener a su disposición el ADN para la realización de análisis y pruebas genéticas.

Si se suman todos los complementos que ofrecen cada vez más las compañías funerarias, el precio de un entierro puede dispararse a precios para millonarios.

Las nuevas tecnologías llegan a los servicios funerarios. A partir de ahora, los familiares de los difuntos valencianos podrán instalar códigos QR en las lápidas de los fallecidos desde donde se podrá acceder a vídeos y fotografías sobre el difunto.

Los responsables de esta iniciativa señalan que son pioneros en España y que la idea procede de Dinamarca y Reino Unido.