Lance Armstrong, un caso sintomático de los años sombríos del ciclismo

GINEBRA, AFP.-

Con sus métodos sombríos y su manera de someterse a los controles, Lance Armstrong se convierte en el símbolo de los años negros del ciclismo, infestado por el dopaje con EPO y transfusiones sanguíneas que han manchado el palmarés reciente del Tour de Francia.

Para la Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada), que desenmascaró al héroe nacional, la “época del ciclismo profesional en la que (Armstrong) dominó el pelotón fue la más sucia de la historia del deporte” y el sistema implantado por el texano: “el programa de dopaje más sofisticado, profesional y exitoso jamás visto”.

Este sistema consistía, a grosso modo, en contratar a un motorista para asegurarse las discretas entregas de productos dopantes durante el Tour, disimular las jeringuillas en latas de refrescos, jugar a despistar a los inspectores y, sobre todo, dominar el aspecto científico del dopaje con el fin de evitar dar positivo.

“Los métodos no son en absoluto sofisticados”, estimó Martial Saugy, director general del Laboratorio Antidopaje de Lausana, gran conocedor del mundo ciclista, que destaca que “el caso Balco, que tuvo lugar más o menos en la misma época, tenía un sistema mucho más sofisticado”.

El US Postal, en cambio, lo apostó todo a un medicamento, la EPO (eritropoyetina), como tantos otros en aquella época. Esta sustancia, destinada en su origen a tratar la anemia, comenzó a interesar a principios de los años 1990 a los esquiadores de fondo y a los ciclistas por sus grandes efectos en la resistencia.

La victoria del danés Bjarne Riis en el Tour de 1996 demostró que este producto podía transformar a un simple corredor en gran conquistador de las cumbres alpinas.

Para Saugy, el verdadero mérito del US Postal de Armstrong fue haber “sabido adaptarse a la lucha antidopaje”. “Fue un equipo que no escatimó nada en los aspectos de la preparación de un resultado”.

Cuando el uso de la EPO se convirtió en peligroso, Armstrong se decantó por las transfusiones de su propia sangre, un método que seguía siendo indetectable a los controles tradicionales, tal como explicó Floyd Landis, un excompañero del texano.

Tras cuatro años retirado, el jefe del pelotón pudo ver la diferencia cuando regresó al ciclismo en 2009, ya que la Unión Ciclista Internacional (UCI) implantó un año antes el pasaporte biológico, una herramienta que le permitía controlar los valores sanguíneos de los corredores y comprobar así posibles manipulaciones.

Pese a no ser el arma definitiva, tal como reconoce la UCI (que fue el primer organismo deportivo en utilizarlo y sancionar a los corredores), el pasaporte tiene un efecto disuasorio. Cuatro años después de su puesta en práctica, la mayor parte de los corredores del pelotón presentan valores aceptables, según un balance presentado en junio por el organismo.

Al contrario que otros deportes afectados por el dopaje, el ciclismo no ha reparado en medios y ha sancionado a sus últimos grandes campeones (como al español Alberto Contador, desposeído del Tour de 2010), lo que le ha valido ser puesto como ejemplo por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), aunque aún no ha logrado quitarse la imagen de “dopaje generalizado”.

El palmarés del Tour de Francia cambió tras la sanción a Lance Armstrong

GINEBRA/SUIZA, AFP-EFE.-

Despojado de sus siete victorias en el Tour de Francia este lunes por la Unión Ciclista Internacional (UCI), el estadounidense se encuentra ahora con que oficialmente sólo acabó una gran ronda francesa, la de 1995, en el puesto 36º.

El exciclista Lance Armstrong también participó en los Tours de 1993, 1994 y 1996, aunque abandonó en esas tres ocasiones.

Siguiendo las recomendaciones que la Agencia Antidopaje Estadounidense (Usada) publicó en su informe el pasado 10 de octubre, la UCI borró el palmarés de Armstrong posterior al 1 de agosto de 1998, privándolo de sus siete victorias en el Tour, desde 1999 a 2005.

Así, el único Tour de Francia que ha acabado oficialmente Armstrong es el de 1996, en el puesto 36º. Ese mismo año, al ciclista estadounidense le diagnosticaron un cáncer de testículos y no volvió a participar hasta 1999, año de su primera victoria, ahora anulada junto al resto.

El Tour de Francia consideró hoy lógica la decisión de la UCI de sancionar de por vida al exciclista y de desposeerle de sus siete Tours y pidió dejar “en blanco” el primer lugar del podio de esas siete carreras.

El director de la prueba, Christian Prudhomme, afirmó hoy que para el Tour ese puesto ya está vacío, pero precisó que la decisión formal le corresponderá tomarla a la UCI.

“Deseamos que esos años queden sin ganador”, añadió el director, para quien el informe de la Usada cuestiona “un sistema y una época”, por lo que a su juicio los Tours de 1999 a 2005 “deben quedar marcados por la ausencia de ganador”.

La anulación de las siete victorias devuelve el récord de victorias a los franceses Jacques Anquetil (1957, 1961, 1962, 1963, 1964) y Bernard Hinault (1978, 1979, 1981, 1982, 1985), al belga Eddy Merckx (1969, 1970, 1971, 1972, 1974) y al español Miguel Indurain (1991, 1992, 1993, 1994, 1995).

El representante de la prueba más prestigiosa del circuito internacional se mostró optimista al afirmar que el “Tour se va a recuperar” y consideró positivo también que, ante dificultades como estas, se mejore el sistema.

En esa misma línea se había expresado hoy en Ginebra el presidente de la UCI, Pat McQuaid, que recordó que “no es la primera vez que el ciclismo llega a una encrucijada de camino” y prometió a los aficionados a ese deporte que se encontrará “un nuevo camino hacia delante”.