Los sonidos influyen en la alimentación

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La luz brillante y el ruido de un establecimiento de comida rápida influyen en la cantidad de alimento que se consume. En un restaurante más refinado y tranquilo se come menos. Científicos de la Universidad de Cornell, Nueva York, y el Instituto de Tecnología de Georgia investigaron cuál es el impacto del ambiente de los lugares donde se come en el número de calorías que se consumen.

Se analizaron cuántas calorías consumían los participantes del estudio en cada uno de los ambientes: el de comida rápida, con decoración amarilla y rojo, luces brillantes, música de rock a volumen alto y prisa, y el ambiente más refinado y tranquilo, con luces a media luz y música instrumental de jazz a volumen bajo.

El estudio, publicado en Psychological Reports, halló que en el ambiente relajado y más sofisticado los individuos consumieron, en promedio, 175 calorías menos. Según los investigadores, un ambiente de restaurante más estimulado y energético provoca que la gente coma en exceso porque se le alienta a comer más rápido. “Pero si la atmósfera del restaurante provoca que la gente se sienta más relajada y pase más tiempo disfrutando su comida esto conduce a que coma menos”, anotan.

El hallazgo pone en entredicho la noción de que en un restaurante refinado se consume más porque la atmósfera relajada permite quedarse más tiempo que en un establecimiento de comida rápida.

La luz y el ruido, además, parecen influir en el consumo de alimentos porque tienen un impacto en el tiempo que un individuo pasa comiendo.

Los expertos creen que los productos que se ofrecen en los establecimientos de comida rápida están contribuyendo a la epidemia de obesidad por sus grandes porciones y la cantidad de calorías que contienen.

Si quieren consumir menos calorías, dicen los autores, y gozar más sus alimentos hay que comer más lentamente y reconocer cuando se está satisfecho. Y el mensaje para los restaurantes, añaden, es que a diferencia de lo que se cree (de que la gente que gasta más come más) suavizar las luces y la música de los establecimientos conduce a que la gente coma menos, goce más su comida y gaste exactamente el mismo dinero.