Manta, en medio del fuego cruzado

Autoridades afirman que el incremento de los asesinatos se debe a ajustes de cuentas

Los habitantes de los barrios periféricos de Manta (Manabí) viven en constante zozobra debido a los reiterados crímenes que se registran pero que, sobre todo, quedan impunes.

En los primeros cinco meses de 2012 se han contabilizado 37 homicidios y asesinatos. El más reciente sucedió el 17 de mayo en la ciudadela La Pradera, en donde Luis Antonio Falcones Tello, de 22 años, fue asesinado.

Sus victimarios lo “cazaron” cuando se movilizaba en un taxi y le dispararon cinco veces en la cabeza.

Casos como estos son comunes en la ciudad más grande de Manabí. La Policía señala que los asesinatos se dan entre miembros de bandas bajo el sistema “ajuste de bandas”.

La Policía evidencia que muchos de los acribillados han tenido antecedentes penales, han estado involucrados en el negocio de la droga o el sicariato. “Se matan entre bandas”, dijo, como una explicación a la violencia, Wladimir León, oficial de la Policía, quien se ha encargado de investigar la mayoría de los crímenes recientes.

León afirmó que, muchas veces, el tipo de faltas a la ley cometidas incide para que los familiares de las víctimas no pongan denuncias y que, más bien, retrasen las investigaciones.

“En ocasiones, no permiten ni realizar la autopsia, que es un requisito legal para que avancen las investigaciones”, expresó.

Pero el argumento de ajusticiamiento de bandas no da tranquilidad a los moradores, sobre todo a quienes viven en los lugares considerados zonas rojas.

Arturo Delgado, morador del barrio María Auxiliadora o Cuba Libre, señaló que ellos temen que durante las balaceras que se producen entre los delincuentes, las balas lleguen hasta personas inocentes que no tienen nada que ver con la rencillas. Además, expresó el temor de que algún sicario contratado se equivoque de víctima y mate a quien no es.

Ambas situaciones no son solo temores de un ciudadano. El año pasado, por ejemplo, una joven y una niña, que salieron a comprar una tienda del barrio, quedaron en medio del fuego cruzado. Ambas murieron.

Otra víctima mortal de las venganzas entre bandas fue un hombre que se encontraba en una concesionaria de carros vestido con una camiseta roja, similar a la que llevaba otra persona a quien buscaban para matarlo. El asesino contratado para el trabajo lo confundió y lo mató a tiros.

En el reciente asesinato de Luis Falcones, los sicarios casi terminan con la vida del taxista, quien recibió varios disparos, pero, al final, logró salvar la vida.

Por ello, los moradores dicen que la situación es peligrosa para todos. Y piden mayor presencia policial pues reconocen que la delincuencia en toda Manta es mayor debido al incremento del negocio de la droga.

Fuente: Diario Hoy