‘Proyecto Santacoto’ reúne un arte visto desde varias ópticas

vye10a210313-photo01_456_336

La aventura artística de Andrés Sacoto y Pablo Santacruz comenzó en el 2007, luego de que se disolviera la banda quiteña Cruks en Karnak. La visión que ambos compartían, de producir un álbum que reuniera no solo música sino también una extensión más solidaria del arte, los hizo emprender el llamado Proyecto Santacoto.

“Hay una frase que utilizamos que es ‘desactivando egos eternos’. A través del tiempo como que los artistas hemos sido egoístas y recelosos de nuestras cosas”, dice Sacoto.

En su propuesta musical-audiovisual consta un CD con melodías inéditas en distintos géneros y otro disco con los cortometrajes que varios artistas hicieron sobre cada melodía, acorde a su interpretación personal. No hubo consensos sobre el resultado final. Sacoto no los denomina videoclips, porque considera que esa palabra describe más a un producto que busca dar a conocer la imagen de un cantante.

Acota que el corto es algo distinto, hay una interpretación más pura del arte. “Tratamos de buscar esos talentos complementarios que hagan que tu propuesta pueda elevarse a otro lugar a través del talento de otro artista, es decir, poder conocer y reconocerte en el talento y en la capacidad de otro para saber quién eres tú desde tu propio talento”, expresa.

En este desafío, que tomó cuatro años en concretarse, coinciden los también productores de la agrupación ecuatoriana Chaucha Kings. Representó para ellos una confirmación –o la negación de su previo temor– de saber realmente si el trabajo artístico profesional que venían realizando, en la música principalmente, por alrededor de 17 años, era algo de calidad. Su autorrespuesta, dicen, fue positiva.

Santacruz admite que el trabajo de productor de Chaucha implica dirigir la música hacia un apartado más comercial, pero que este proyecto buscó desde su génesis convertirse en un producto distinto. “Quisimos hacer lo contrario, que las canciones sean arte, de darles el espacio y la producción para que por sí solas sean una canción”.

Desde un reggae ‘acumbanchado’ hasta ritmos más melancólicos conforman el apartado musical del proyecto. A las canciones más suaves, Sacoto no las quiere denominar baladas porque le parece una palabra muy “babosa”. Santacruz le da una alternativa: ‘baladón’. Los cantautores ríen y siguen contando la historia de su trabajo, que consta de catorce melodías y con el que, según sus gestores, se convierten en los pioneros de un nuevo género, al menos en este país: el cortometraje musical.

El álbum tiene, en gran parte, mano de obra ecuatoriana, pero también intervienen extranjeros. Santacruz recalca que nunca tuvieron una intención obsesiva nacionalista para su creación.

Sacoto revela los nombres de algunos de los que participaron en el proyecto. Entre ellos, los ganadores del Grammy, el argentino Sebastián Perkal y el ecuatoriano Diego Acosta; o Aurora Feliú, hija del trovador cubano Vicente Feliú. Fabio Ferro, guitarrista de Chaucha Kings, se encargó a cabalidad del apartado gráfico.

Los productores del proyecto comentan que otro de los puntos que se resaltan en su trabajo es el no haber trabajado con 440 Hz (estándar de referencia para afinar la altura musical), sino con 432 Hz.

“Las orquestas sinfónicas hasta antes de la Segunda Guerra Mundial afinaban con 432 (Hz) y el 432 tiene un efecto sobre el cuerpo”. Un efecto positivo, recalca Sacoto.

El promocional de este álbum es la canción –con su respectivo corto– Algún día. Se lo puede ver en YouTube junto con los otros videos que forman parte del proyecto. Este es uno de esos ‘baladones’ de los que habla Santacruz.

El financiamiento de la producción, exponen los músicos, estuvo a cargo de ellos y del “entusiasmo” de los que colaboraron con ellos.

Cuando el trabajo estuvo terminado, relata Sacoto, el Ministerio de Cultura auspició el producto para manufacturarlo y Cinemark, por ejemplo, los ayuda proyectando los ‘tráilers’ de algunos de los cortos. “Este es un proyecto que puede servir para que la gente le preste atención a las cosas, saber quiénes somos y pueda reconocerse en nosotros”.

Los emprendedores planean montar un show (aún sin fecha) para representar esta fantasía real: Proyecto Santacoto.

El proyecto
Puede hacer pedidos del álbum a través de la página web proyectosantacoto.com; de Twitter: @santacoto o Proyecto Santacoto, en Facebook. Los productores no especifican costos.

Ivis Flies, César Galarza, Daniel Mantilla o Toño Cepeda son otros artistas que participaron en el proyecto, que contó con más de 200 colaboradores (entre músicos, fotógrafos, directores o diseñadores), según Pablo Santacruz.

Fuente: Diario El Universo