Retinosis pigmentaria: Una enfermedad que afecta la visión

Se trata de una enfermedad degenerativa hereditaria que afecta la retina, en la que se produce una pérdida importante de células oculares especializadas llamadas bastones (apoptosis). Estas se encargan de la visión nocturna -ver cuando hay mayor oscuridad-, así como también de detectar los colores blancos y negros, afirma Luis López, oftalmólogo, quien agrega que aparece de manera silenciosa y lenta. Tarda en manifestarse claramente luego de 15 años desde que se inician los primeros síntomas de ceguera nocturna.

Detalles sobre la patología

De acuerdo a la Asociación de Afectados de Retinosis Pigmentaria de Euskadi (Aaarp), la edad de aparición es clave y muy variada, siendo generalmente entre los 25 y 40 años. Sin embargo, también se dan casos de afectados con menos de 20 años y, aunque en menor frecuencia, existen casos en los que la enfermedad comienza a mostrar sus signos pasados los 50 años.

López explica que es posible determinar esta complicación una vez que la persona empieza a mostrar dificultades para caminar durante la noche, puesto que su campo visual se va estrechando progresivamente.

Tenga en cuenta que la retinosis pigmentaria puede alterar la vida cotidiana de la persona, pues suele ocasionar torpeza en los desplazamientos y mal acceso a los medios gráficos, visuales o escritos. Todo esto a causa de la disminución de la vista.

Principales señales

La ceguera nocturna es el signo más precoz en todos los tipos de RP y puede ser la única manifestación durante años. Inicia con una mala visión en ambientes poco iluminados -a pesar de haber transcurrido un tiempo de adaptación-, lo cual se conoce como ‘disfunción de los bastones’. Posteriormente, surge una dificultad para distinguir objetos al pasar de un ambiente bien iluminado a otro de baja iluminación, durante un tiempo de adaptación superior al normal (disfunción de los conos), manifiesta el experto.

Además, se produce una reducción progresiva del campo visual: pérdida de la visión periférica que conlleva a una dificultad para localizar los objetos que se encuentran cerca. Se altera, además, la percepción de los colores.

El tratamiento

Recuerde que es fundamental el diagnóstico precoz, ya que, de esta manera, es posible conseguir retrasar el progreso de la RP.

El especialista menciona que, por tratarse de una enfermedad hereditaria, hasta el momento no existe un tratamiento capaz de curar la retinosis pigmentaria de forma definitiva, pero, se pueden emplear ciertas ayudas ópticas, como lentes, para optimizar el campo visual del sujeto y, a la vez, mejorar su calidad de vida.

Para esto, “es preciso que el oftalmólogo examine la condición del ojo y la capacidad de visión de la persona afectada, para de esa manera recomendar una medida apropiada para el lente de cada paciente, así como también lunas antirreflejo para evitar las molestias producidas por la excesiva luz y brillo”.

¿A quién afecta?
Según el modelo de herencia

– Patrón Autosómico Dominante: Son los casos en los que la enfermedad la padece uno de los padres y alguno de sus hijos. Suponen entre el 6% y el 15% de los casos de RP.

– Patrón Autosómico Recesivo: Ocasiones en las que los padres no padecen RP, pero transmiten, ambos, el gen anormal que hace que su hijo desarrolle la enfermedad, entre el 22% y el 26% de los casos.

– Patrón ligado a X (XLRP): La patología la transmiten las madres, pero solo la padecen los hijos varones. Presenta dos variantes distinguibles clínicamente. 1% y el 10% de incidencia.

– Patrón de RP simple (casos esporádicos): El afectado es el primero de su familia en padecer la enfermedad. Ocurre con mucha frecuencia entre el 43% y 56%.

Factores peligrosos
Conozca

– El estrés continuado.

– El abuso de la cafeína.

– Fuertes cambios hormonales en el embarazo, menopausia o en el tratamiento de los cánceres ginecológicos.

– El tabaco y el consumo regular de alcohol aumentan las complicaciones vasculares de la retina.

Fuente: Diario La Hora