Tarzán sigue siendo el rey de la selva

Los estudios MGM estrenaron, hace 80 años, la primera cinta sonora de Tarzán, que llevaría al estrellato al nadador Johnny Weismuller. El llamado Rey de la Selva había nacido mucho antes, exactamente en 1912, de la pluma del escritor norteamericano Edgar Rice Burroughs, en una colección de relatos seriados que luego los compilaría en un volumen en forma de novela, con el título de Tarzán.

La historia se centra en un niño huérfano que ha perdido a sus padres en la selva, y es criado por una gorila. Posterior a eso logra aprender a leer por sí solo de los libros dejados por su padre, un noble inglés, llamado Lord Greystoke. La historia de Burroughs luego se convertirá en cómic semanal, cuyas tiras aparecerán en los principales diarios norteamericanos.

Pero el héroe de Burroughs tiene referentes más profundos que el del cine, en la vida real se basa en la historia del niño lobo de Hesse en Alemania, y en la literatura, en el Robinson Crusoe de Daniel Defoe, y en la filosofía, en la teoría del hombre que vive en estado de pureza junto a la naturaleza, del ginebrino Juan Jacobo Rosseau.

El mito del buen salvaje, esa metáfora del hombre libre que no es contaminado por los vicios de la modernidad es lo que hace que Tarzán se convierta en uno de los clásicos del mundo de la aventura y perdure en la mente de generaciones.

En el cine la primera aparición del personaje se da en el periodo mudo: 1918. Es la fecha de estreno de Tarzán el hombre mono y su continuación en el mismo año.

En 1920 se estrena The son of Tarzán con Gene Pollar. Luego de estas cintas el personaje perdería interés. Cuando aparece el cine sonoro, hay una situación que permitirá allanar la producción de una serie de aventuras del selvático personaje. Los años 30 son la época de oro del cine de aventuras y el continente africano es el vehículo para representar a variedad de personajes como colonos, exploradores, legionarios y aventureros. Es el momento de la explotación colonial en el continente negro.

En 1932 se realiza Tarzán de los monos, de W.S. Van Dyke. Para escoger el personaje se hizo un casting riguroso. Incluso se barajó el nombre de Clark Gable, pero el escogido fue el nadador y excampeón olímpico Johnny Weissmüller. La cinta fue un éxito de taquilla y sus escenas acuáticas sentarían escuela en las siguientes producciones de aventuras. Para los críticos de esa época, Weissmüller era el Tarzán ideal. Ese espaldarazo de crítica lo llevaría a mantener el papel durante varias entregas de la serie. El famoso grito emitido por Weissmüller era artificial, producido en los estudios Metro.

En 1934 el estudio encargaría a Cedric Gibbons la realización de una entrega que se titularía Tarzán y su compañera. El héroe no podía vivir en soledad y encuentra a su compañera sentimental en la periodista Jane Parker, interpretada por Maureen O’Sullivan. La actriz sería la eterna Jane para los millones de seguidores del personaje e intervendría en la mayoría de las cintas durante la edad gloriosa del personaje.

Para completar la familia de la selva, en 1939 se realizaría El hijo de Tarzán, en la que el rubio Johnny Sheffield encarnaría a Bomba. El niño sería adoptado por Tarzán y Jane después de haber sufrido junto a sus padres biológicos un accidente de aviación.

Y ya cuando el personaje daba sus últimos estertores en la MGM, se realizó Tarzán en Nueva York, en la que el Rey de la Selva sufre el choque cultural de verse en la Gran Manzana. Después de esta cinta el personaje y Weissmüller pasan a los estudios de la RKO, donde apareció en algunas películas. La última, Tarzán y las amazonas (1945).

Aparte de Weissmüller otros actores han interpretado al Rey de la Jungla, pero ninguno ha podido opacar al nadador y excampeón olímpico.

Fuente: Diario El Universo