Una vejez libre de depresión

El no poder hacer ciertas tareas, la soledad, las enfermedades, el abandono por parte de la familia  y la muerte de otros semejantes  pueden ser  factores que originen  depresión en la vejez.

Es equivocado pensar que estar deprimidos es un aspecto normal de la senectud. Está comprobado que se puede ser feliz y vivir bien en esta etapa.
Lamentablemente, muchos  abuelitos presentan  mayor dificultad para asimilar los cambios que se presentan con los años y se sienten muy mal.

El geriatra Rafael Velasco Terán explica que el ser humano le hace frente al estrés de diversas formas a medida que va envejeciendo.

Si su felicidad se ha basado en el trabajo y ha sido el pilar económico de su familia, la jubilación le generará mucho estrés, lo que disminuirá su autoestima. Según el experto, la depresión en nuestros ancianos no debe tratarse a la ligera, sino con medicinas, terapia ocupacional y psicoterapia.

“El adulto mayor, si está sano físicamente, debe trabajar hasta el último de sus días, ya que la desocupación y la soledad producen desesperación y hasta ideas suicidas”, dice.

Si es alguien que  tiene un negocio propio, debe trabajar en el mismo hasta que sus fuerzas se lo permitan o hasta su muerte. Si ha sido jubilado a la fuerza, debe buscar algún trabajo.

Velasco recalca que los problemas físicos, sociales y económicos que aparecen en la tercera edad no son la causa principal de la depresión, sino más bien la frustración al captar que la vida se va.

El psicólogo clínico Samuel Merlano  recomienda  tener grupos de amistades de la misma edad para programar viajes y actividades recreativas, buscar la guía espiritual para alejar los temores sobre lo desconocido y conectarse con su Creador.

Fuente: Diario El Universo