Usuarios de nueva terminal con malestar por el cambio de rutas

DURÁN (GUAYAS)

Un oficial de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE) subió al bus para difundir una disposición: “Las personas que se van a quedar aprovechen la terminal de llegada, ya que el bus no se detendrá en ningún paradero, está terminantemente prohibido. De aquí sale directo a la terminal de Guayaquil”. Lo comunicó a alrededor de 50 pasajeros del bus disco 17 de la coop. Ejecutivo Milagro.

El aviso desconcertó a los viajeros. La unidad se aprestaba a entrar a la recién abierta terminal terrestre de Durán, en una ruta distinta a la habitual, hacia el centro de la ciudad, donde los pasajeros solían quedarse en el paradero ubicado al pie del Banco Pichincha, a pocas cuadras del puente que conduce a Samborondón.

A las 06:00 de ayer, el oficial de la CTE, que evitó identificarse, ya había subido a unos doce buses repitiendo que la terminal de Durán sería el único sitio de embarque y descenso de pasajeros, lo causó desconcierto.

En el bus de la coop. Ejecutivo Milagro, los que iban al centro de Durán bajaron de la unidad, buscaron la salida y en el filo de la vía Durán-Boliche esperaron algún bus urbano o taxi que los llevara a su destino.

Agustín Ortiz Gallegos, un sargento de la Policía que iba a la sede institucional del cantón, estimó que la medida fue implementada sin planificar alternativas de transporte para los usuarios. “Estamos varados, aquí no hay taxis”, comentó.

Entonces pasó un bus de la cooperativa Panorama, línea urbana que recorre la ciudadela El Recreo y avanza al centro de Durán en su ruta hacia Guayaquil. Al menos ocho viajeros alcanzaron a subir a la ya copada unidad, unos 20 no tuvieron espacio. Ortiz tomó un taxi.

Rosa León y María Loor lamentaron el contratiempo. Venían de Yaguachi, iban a La Puntilla (Samborondón) a sus trabajos como empleadas domésticas y ya era tarde. Pero el desazón de ambas, o el desconcierto general de quienes bajaron en la terminal, no se comparó con los rostros de enojo de quienes, en cambio, llegaban a la estación después de esperar infructuosamente por buses que nunca los recogieron en el paradero ubicado al pie de Mi Comisariato, también en el centro de Durán.

“Hacen esto solo para sacar más plata”, renegó Colón Jiménez, quien viajaba a Milagro. Él llegó a la boletería y otro enojo. “Ni siquiera tienen suelto”, dijo cuando el despachador de pasajes le pidió que espere a que él cambie el billete de $ 20 para darle el vuelto.

Jiménez venía del centro de Durán, en la zona donde agentes de la CTE, a lo largo de la vía Nicolás Lapentti, principal de Durán, impidían que las unidades recojan pasajeros en el sitio, a la vez que comunicaban a estos que debían avanzar a la nueva terminal, a más de 2 km.

El uso de esos paraderos quedó para las unidades de servicio urbano. Por eso las unidades de la línea Panorama seguían dejando a usuarios allí. Estos se enteraban de que debían seguir a la nueva estación. Si un grupo bajaba del bus, el mismo grupo se subía a la siguiente unidad de igual línea. Debieron pagar el pasaje dos veces.

Gilberto Estrella, chofer de una Panorama, afirmó que ellos sí estaban avisando a los pasajeros que los buses intercantonales ya no iban a detenerse cerca al local de Mi Comisariato. Los viajeros que llevaban carga pagaron doble flete.

John Cabrera iba a pagar $ 7 al chofer de la camioneta que lo llevó desde el mercado Mascote, ubicado en el centro de Guayaquil, con ocho cajas de manzanas. La cuenta subió a $ 9 por la extensión del recorrido.

Él iba a Babahoyo junto con su suegra Mónica Narváez. Y cuando llegó a la terminal de Durán surgió otro inconveniente: no había carretilleros que lo ayudaran a avanzar a la zona de embarque, por lo que debió llevar de una en una las cajas cubriendo un tramo de 150 metros. “Qué hubiese sido si venía sola”, citó ella.

Julio Jaramillo Pareja, administrador de la terminal, anunció que ese servicio y otros se implementarán progresivamente, pues la estación recién entraba en una etapa de prueba que se extenderá hasta el 3 de julio próximo, en que la obra se inauguraría oficialmente.

Luis Lalama, jefe de Cuerpo de Vigilantes de la CTE, también anunció ajustes. Ordenó que el semáforo peatonal sea alineado con la línea de cebra, que estaban separados por casi tres metros. Destacó que la terminal aportará con el ordenamiento vial, dentro de sitios específicos para recoger y dejar pasajeros. Dijo que en cuestión de días los usuarios se acoplarán a la nueva rutina. Ellos también lo consideraron así.

Fuente: Diario El Universo